Por: Tatiana Cabrera
Mediante actos como simular un funeral o barnizarse completamente el cuerpo, las personas son sanadas de bloqueos y traumas. Gabriela Rodríguez ya ha atendido a 600 pacientes.
Helga debía morir. Alguna vez su madre deseó que ojalá no hubiera nacido. Cuando llegó el momento, todos sus familiares ayudaron a darle la extremaunción, continuaron con el velatorio y terminaron con el entierro del cuerpo. Estuvo toda una noche bajo tierra, sólo con la cara descubierta, en el patio de su casa, y a la mañana siguiente los mismos parientes que la habían sepultado fueron a desenterrarla para darle la bienvenida a su nueva vida.
Helga no estaba jugando a quién aguanta más horas dentro de un ataúd ni pagando una penitencia. El rito era un acto psicomágico, una metafórica terapia que el escritor, mimo, tarotista, dibujante de cómics, actor y cineasta Alejandro Jodorowsky patentó hace ya años y que recién a mediados de los 90 comenzó a desperdigar por Chile.
La terapia ideada por el escritor hurga en las coincidencias del pasado familiar de cada paciente.
El 2002, en un seminario que Jodorowsky realizó en nuestro país, Helga le contó que tenía serios problemas para dormir. Sus padres eran refugiados alemanes que llegaron a Chile escapando de la Segunda Guerra Mundial y justo en esos días su mamá quedó embarazada de ella. No quería ser madre y como una forma de anularla le daba pastillas para dormir. Jodorowsky detectó que el dolor que arrastraba Helga provenía de aquel trance y le recomendó un acto psicomágico para que pudiera volver a pasar noches tranquilas. Así que tuvo que enterrarse en vida y salir nuevamente al mundo completamente aliviada.
Gabriela Rodríguez es la única pupila chilena de Jodorowsky que practica la psicomagia.
"La Trampa"
Gabriela Rodríguez lleva 18 años leyendo el tarot, ha sido discípula de varios chamanes y curanderos, y ahora es la única pupila de Jodoroswsky que realiza esta terapia en Chile. Desde 1995 a la fecha más de 600 personas han pasado por su consulta psicomágica.
"El me instruyó en el arte terapéutico de la psicomagia y la psicogenealogía, y también me traspasó los conocimientos que adquirió en México junto a maestros indígenas que le enseñaron técnicas de sanación mediante actos poéticos", cuenta Gabriela, mientras culmina los preparativos para el próximo taller que impartirá en julio en el Centro Cultural de La Reina.
Explica Rodríguez que la técnica "se apoya en el conocimiento del árbol genealógico.
Se hace un estudio de nuestros antepasados hasta el presente y se intenta reconocer ciertos patrones de acción que se van repitiendo a lo largo de las generaciones. En las familias se repiten un sinfín de circunstancias como nombres, fechas, formas de nacer y formas de morir, entre otras, que inciden en nuestro actuar y van generando depresiones o neurosis. A estas coincidencias se les llama La Trampa".
Gabriela se abstiene de dar la verdadera identidad de sus pacientes por respeto a ellos, pero de todos modos accede a contar algunos casos. Recuerda el de una madre que llegó a su consulta porque "su hijo desde hacía un par de años sufría un accidente siempre en la misma fecha".
Procedieron a indagar su historia familiar y descubrieron que el abuelo paterno del joven se había suicidado en esa fecha la misma edad que tenía el muchacho cuando llegó a la terapia. "De alguna manera el hijo empezó a realizar la historia de su abuelo inconscientemente", explica la psicomaga, "y para romper con este vínculo, toda la familia fue al cementerio a honrar a su familiar muerto, haciendo un discurso y una ofrenda para sanar el alma perdida por el suicidio."
Niño de oro
El propio Alejandro Jodorowsky ha explicado que la psicomagia ataca las trancas o bloqueos perdidos en el inconsciente de las personas, ya sean sexuales, materiales-corporales, emocionales o intelectuales. Pablo, otro de los pacientes que tuvo Rodríguez, no era capaz de salir del pantano económico en el que estaba y su situación ya era desesperante. Hurgueteando en su vida, cuenta la terapeuta, "encontramos que a muy temprana edad perdió a su madre y que había sido educado por un padre extremadamente riguroso y exigente. Lo pasó mal en su infancia y, en el fondo, no se sentía valioso porque le faltó el amor cariñoso de una madre".
Gabriela procedió a pintarlo de dorado, de pies a cabeza, y mientras lo hacía "le hablaba como si fuese su madre, tratándolo amorosamente, dándole a entender lo importante y bello que es". Luego, encarnado como un niño de oro salió a la calle para que la gente lo viera brillar.
Pablo estaba en La Trampa, que "suele presentarse en nuestra vida en la mayoría de las oportunidades como situaciones o emociones que no tienen causa aparente, ya sea una depresión espontánea o una neurosis que nunca acaba", define la psicomaga.
Padres postizos
Gabriela efectúa a menudo cursos de psicomagia en diversos centros culturales de Santiago como una manera de acercar esta técnica a los ciudadanos. Hasta uno de esos talleres llegó un día Marta, quien sufría de "alergia generalizada en todo el cuerpo. Analizamos entre todos los asistentes cuál era la razón de esta enfermedad. Cuando empezaron a investigar su árbol genealógico descubrieron que su padre se había separado de su familia cuando ella tenía 17 años. Luego de fallecer, cuando ella bordeaba los 30, la consultante había desarrollado una alergia que ahora la tenía desesperada. Además, tenía una hija de 17 años sumida en una depresión profunda".
La mujer confesó en esa ocasión que jamás lloró la partida de su padre y mucho menos su muerte, "pues pensaba que su padre no la quería y, por lo tanto, que su abandono no merecía tristeza", dice Rodríguez. Después de esta confesión, la terapeuta le pidió a un par de hombres asistentes a la sesión que le hablarán a Marta como si fueran su padre. De forma cariñosa, el primero le explicó que debía separarse de su madre, pero que eso no afectaría en nada el amor que él sentía por ella. El segundo, realizó la misma acción siempre dejando en claro lo importante que era para él su hija.
Explica la psicomaga que sólo entonces "Marta se sintió aliviada porque comenzaba el luto de una pérdida que nunca antes había sentido como propia. Paralelamente, su hija con depresión había heredado en su inconsciente la pena reprimida por su madre, por lo que ahora las dos podían emprender un camino de recuperación real".