El trabajo con la Psicogenealogía nos permite descubrir temas y puntos comunes en la estructura de dos árboles que se encuentran. Sabemos que cuando dos personas se juntan, hay allí reunidas al menos 30 personas!
Veremos las relaciones inconcientemente compartidas y estructuras similares de dos árboles familiares.
Los temas de la pareja en relación a los cuatro mundos: conflictos existenciales, luchas por la identidad sexual, por la satisfacción y por el poder.
Construir y desarrollar el juego amoroso en tal laberinto: gran desafío.
Temas:
-Contratos
-Lealtades con la familia de origen
-Tríadas
-Negociaciones amorosas
-Creatividad
-Diálogo poético
*Este taller está focalizado en el trabajo de pareja, sin embargo no es exclusivo para parejas.
Extracto de Anatomía de la Pareja de Alejandro Jodorowsky:
El poeta chino Li Po escribió un hermoso poema de amor:
Pájaros levantan el vuelo, desaparecen. Una solitaria nube, ociosa, se disipa. Por contemplarse sin cesar el uno al otro,sólo la montaña reverente permanece.
“Los pájaros levantan el vuelo, desaparecen”. Encontrar al ser que nos corresponde equivale a ponerse a meditar frente a un universo imponente.
Nuestras palabras se disuelven. Se acaba el delirio intelectual. Emocionados, no tenemos nada que decir. Nada que comprender. Sólo nos resta contemplar. “Una solitaria nube, ociosa, se disipa”. Cuando hemos calmado el intelecto –la antigua definición de nosotros mismos, la amalgama desequilibrada de nuestros egos–, el Yo personal que defendíamos con uñas y dientes pierde significado, definición, se esfuma como un fantasma inútil. El otro aparece con un sublime resplandor.
“Por contemplarse sin cesar el uno al otro…” La persona que ha abierto las puertas selladas de nuestro corazón, al igual que nosotros, ha visto emprender el vuelo de sus palabras y disolverse la vieja imagen de sí misma. Estamos fascinados, frente a frente, como para siempre…
“…sólo la montaña reverente permanece”. Nos decimos mutuamente: “Sólo existes tú. No hay sitio para mí”. Somos el otro y el otro es nosotros. No hay ninguna separación entre nosotros y el mundo. Nos identificamos con la montaña, que, por muy sólida que sea, reverencia al cielo: vacuidad donde se han disuelto los pájaros y las nubes… ¿Qué consejo matrimonial se puede dar a una pareja que busca este ideal? Los cónyuges, para lograr una unión sana, primero deben prometerse que… En el terreno intelectual, vamos a dejarnos el uno al otro ser lo que somos. Me caso contigo prometiendo que de ninguna manera intentaré que me imites o que veas el mundo exactamente como yo lo veo. No cambiaré de parecer angustiándote con exigencias, agresiones orales, mal humor, reclamando sin cesar un “Quiero que pienses esto o lo otro”. Respetaremos siempre lo que somos sin sentirnos culpables, sin permitir que nadie intente imponernos conductas o ideales que no sean los nuestros. Tendremos derecho a expresar nuestra propia visión del mundo, aunque difiera de la del otro. No nos impediremos ver ni oír lo que nuestra curiosidad nos pida. Tenemos derecho a desarrollar nuestros sentidos en la dirección que nos convenga. En el terreno emocional, reconoceremos que no todos amamos de la misma manera. No nos someteremos a la tortura de querernos unir de un modo que no sea el nuestro. Nos amaremos como podamos amarnos, sin tratar de ser espejo, sin aspirar a una quimérica fusión, sin desear serlo todo el uno para el otro. No nos encerraremos en una relación exclusiva, sino que iremos agregando a nuestro cariño el cariño por nuestros hijos, por nuestros parientes, por nuestros amigos, por aquellos a los que admiramos, por la humanidad entera, por todos los seres inanimados o vivientes, por ese impensable que llamamos “Dios”. Reconocemos que el amor no es la búsqueda de la igualdad sino de la diferencia complementaria. No seremos dueños ni propiedad el uno del otro, nos ataremos con nudos que siempre sabremos deshacer, nos ayudaremos a conservar en lo más profundo de nuestro ser un área privada, nos protegeremos mutuamente pero sin privarnos nunca de nuestra libertad. Caminaremos juntos bendiciendo cada uno de nuestros pasos, pero si nuestros caminos se separan, lo aceptaremos deseando lo mejor para el otro en su nueva vida.
En el terreno sexual, comprenderemos que el encuentro de nuestros cuerpos es un placer que debe ser explorado y desarrollado. La verdadera clave de una descendencia feliz es el goce con el que la engendramos.
Tendremos hijos del placer, no del deber. Este placer será mutuo y sin límites.
Nos permitiremos expresar nuestros deseos, solicitando esta o aquella caricia, aceptando satisfacer las fantasías sexuales del otro pero teniendo también el derecho a negarnos. En este caso, el “no” es un compromiso que nos permite buscar la satisfacción con quien nos la pueda dar. La sublimación y la abstinencia deben ser sinceras y no disfraces de la frustración. Aceptaremos sin celos que otra persona dé a nuestra pareja lo que nosotros no podemos darle.
Compartiremos un espacio pero nos permitiremos también tener un territorio personal, con la promesa de no invadir nunca el del otro, respetando nuestra necesidad de soledad. Igualmente tendremos algún dinero común, pero conservaremos celosamente una independencia económica.
En ninguna parte soy algo de alguien, y en ninguna parte hay algo que sea mío.
Buda
Una relación sana no se construye sobre deseos de posesión. La mujer no pertenece al hombre, ni el hombre pertenece a la mujer. Ambos se unen en el amor y colaboran juntos en una obra, material o espiritual.
Fecha Inicio:
6 Sesiones
Los días Martes de 19.30 a 21.30 hrs.
Valor: $ 90.000
Parejas: $ 150.000
Estudiantes: $ 55.000
(Se puede pagar en 3 cheques)
Por: Gabriela Rodríguez |
Lugar:Círculo de Apolo Nº 8750 - Dpto 204, Metro Los Domínicos - Las Condes
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